Viveka: ¿Qué es lo que de verdad quiero?

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¿Qué es el discernimiento (viveka)? Una persona posee un cierto conocimiento acerca de lo que desea. Has de discernir sobre lo que de verdad quieres porque parece que deseas muchas cosas. Por ejemplo, puedes querer dinero. Este deseo por el dinero puede sólo ser debido a una necesidad pragmática o puede estar asentado en un valor que le adhieres fuera de su valor actual. El dinero posee un valor determinado. Sin embargo, si debido al miedo de la inseguridad, le adhieres un valor que va mas allá, entonces existe confusión, alguna necesidad ó algo que probar. Si estás buscando seguridad mediante el dinero, entonces, el problema no es el dinero, sino la inseguridad. Comprender y ver este hecho es un ejemplo de discernimiento.

El dinero sólo es uno de los posibles fines que buscamos. Existen diferentes fines que tienen un determinado valor legítimo. Cuando les adhieres una significación que está por encima de su valor, se le llama adhya̅sa, una superposición. Superpones algo encima de otra cosa. Por ejemplo, cuando confundes, por error, una cuerda con una serpiente existe una superposición de un objeto sobre el otro. Cuando se confunde una concha de nácar con una moneda de plata, de nuevo, existe una superposición. ¿Por qué usamos estos dos ejemplos? Puesto que describen todas las búsquedas en la vida. Cuando superpones una serpiente en una cuerda, existe miedo. Así, huyes de la serpiente. Cuando superpones una moneda de plata sobre una concha de nácar, existe una búsqueda positiva. En consecuencia, te alejas de una serpiente que no existe y estás yendo en busca de una moneda de plata que tampoco existe.

Así, en cada ejemplo, un objeto es percibido erróneamente en lugar de otro. En el primer ejemplo de la cuerda y la serpiente, existe miedo en tu percepción. Debido a tu miedo, quieres huir del objeto. Así es como te haces cargo de tu miedo. Sin embargo, el problema no es debido a la realidad del asunto; el problema es debido a la percepción, —una percepción equivocada—. Estás huyendo de algo que no necesita ser una fuente de miedo. En el segundo ejemplo, estás yendo en busca de algo, una monera de plata, que no existe en absoluto. Ambos ejemplos muestran una tipo de adhya̅sa.

Por otro lado, existe otra clase de adhya̅sa llamado śobhana-adhya̅sa: una superposición de un valor o ver un valor que no existe. En esta clase de adhya̅sa, el objeto —el dinero, por ejemplo— no es confundido con otra cosa. Lo que no es dinero no es confundido con dinero. El dinero es percibido como dinero, sin embargo, añades o se superpones un valor, un atributo. Esta clase de adhya̅sa es el fundamento de todos los problemas psicológicos.

Una gran parte de la psicología está basada en la dinámica de adhya̅sa. Por ejemplo, cuando existe transferencia, puede que sientas rabia hacia alguien que no ha hecho nada que justifique tu rabia. Puede que estés verdaderamente enfadado en cómo tu madre o padre te trataron en la infancia. Y ahora, esa ira está se dirige hacia a una persona que te gusta y en que confias. De este modo, destruyes la relación con la misma persona que te gusta. No confundes a esta persona con otra entidad sino que superpones sobre ella las cualidades o razones que incitan tu ira. De esta manera, superpones un atributo sobre la persona, la cual, en realidad no tiene este atributo. Śobhana-adhya̅sa es un fenómeno increible y juega un papel fundamental en la vida de las personas. Desgraciadamente, las personas no son conscientes de estar atrapados en el proceso. Acusan a otra persona cuando el problema es mutuo. La mayor parte de las disputas entre parejas son debidas a śobhana-adhya̅sa. No tienen la mínima idea que están superponiéndose atributos entre sí. Y por esta razón, muchas relaciones buenas se rompen.

Del mismo modo, no es totalmente cierto cuando pienso que el dinero conseguirá hacer mi vida diferente y muy segura. El dinero puede darme un determinado sentido de seguridad y libertad económica, lo cual es deseable. Sin embargo, eso no quiere decir que logrará que una persona insegura sea segura. Si esa persona insegura corre en busca del dinero a expensas de la felicidad de otros y del sentido de lo correcto y lo incorrecto, entonces va en contra suya. Esto quiere señalar que existe una sobrestimación, una sobrevaloración de lo que el dinero puede hacer. Forzamos y vamos en contra del conocimiento que cada uno posee de lo que es correcto e incorrecto (dharma y adharma ) debido a esta sobreestimación,

Así, vemos que śobhana-adhya̅sa nace de una determinada presión interna y de una posible confusión en relación a los objetos y su valor. Es por ello que se necesita un conocimiento con discernimiento. La palabra ‘discriminación’  ha ganado una cierta connotación negativa debido a la discriminación racial, religiosa, de nacionalidad, de edad, etc. De modo que debemos ser muy cuidadosos al usar la palabra discriminación (ntd. Se usa mejor discernimiento). ¿Por qué usamos esta palabra en vedanta?

Usamos la palabra discernimiento para expresar el hecho por el cual dos cosas se han mezclado. Lo que quieres es liberarte de la inseguridad. Pese a ello, lo que buscas es otra cosa insegura como el dinero.

Muchos indios (de la India) se dieron cuenta de esto hace tiempo, especialmente,  aquellos que fueron de los primeros en llegar a los Estados Unidos e invirtieron todo su dinero en el sector inmobiliario pensando que esté era real. (n.t.d el autor hace un juego de palabras y se refiere a real state (sector inmobiliario) como que era “real”). Sin embargo, se pillaron los dedos cuando se demostró que era un una situación falsa. Algunos hasta perdieron sus camisas. Los indios aprendieron, a las duras, que el dinero no equivale a seguridad. Ahorraron todo el dinero que ganaron incluso sin irse de vacaciones. Después, para luchar contra la inflacion invirtieron en el mercado inmobiliario. El mercado inmobiliario cayó. También compraron acciones que sufrieron una caída vertiginosa. Perdieron los ahorros de una vida. Fue solo desde ese hecho que llegaron a entender que el dinero no mitiga tu sentido de inseguridad.

El dinero —una cosa insegura, sujeta a la inflación y a la perdida— no puede eliminar el sentido de inseguridad. Sin embargo, ha sido confundido con la idea de seguridad. Lo que realmente quieres —seguridad—  y lo que estás buscando —dinero— están siendo confundidas. Asi, has de entender este problema mediante el discernimiento de los dos. A esto se le llama viveka. El significado es que veo que una cosa es una cosa y la otra es la otra. No las mezclo.

En la Bhagavad Gi̅ta̅, esto es mencionado de forma muy bella en el capítulo II, verso 44:

“Para aquellos que buscan exclusivamente placer y poder, cuyas mentes son arrebatadas por esas palabras floridas, la comprensión fundada en la certitudumbre que nace de claridad no tiene lugar en sus mentes.”

Aquí la palabra Buddhi significa conocimiento. El conocimiento es vyava̅sa̅yatmika̅, muy consistente. La consistencia puede darse sólo cuando no puede ser invalidado. Tras previo examen, bajo el análisis adicional y con la ayuda de alguien que pueda analizar, debe resistir todo examen. Entonces decimos que es consistente. Si un análisis posterior descartas algo que era muy valioso, entonces lo que era considerado como muy estimado no tenía realmente el valor que le diste. Vyava̅sa̅yatmika̅ buddhiḥ es lo que llamamos viveka acerca de lo que deseas.

En nuestras escrituras se ha analizado las necesidades y búsquedas humanas, los puruṣa̅rthas, y las clasificamos bajo tres amplias categorías. La primera es artha, la seguridad. Cualquier cosa que te facilita una cierta seguridad, como una casa, inmuebles o dinero, el oro y todo tipo de inversiones. El prestigio, la influencia y el poder son artha. Si, además de darte un sentido de seguridad, te dan satisfacción del ego, entonces también son considerados ka̅ma (el placer). Y en consecuencia, hay determinadas búsquedas que están destinadas sólo para la satisfacción, como escuchar o aprender música. Si aprendes música para llegar a ser un profesional es una búsqueda de artha(seguridad) . Si es este el caso y al mismo tiempo disfrutas de la música, entonces son ambas, artha y ka̅ma. A veces, artha y ka̅ma se mezclan. Todas estas cosas han de ser entendidas mediante el discernimiento. Ka̅ma engloba todos los placeres sensuales, todas las gratificaciones como el placer de comer. Cuando alguien se marcha de vacaciones, ciertamente no es por artha. Jugar al tenis es ka̅ma. Ver un partido de futbol es una actividad puramente de ka̅ma. No existe arthá en esa actividad.

Ka̅ma (el placer) es una búsqueda importante, de hecho, la industria de ka̅ma, como la industria cosmética, es enorme. Quieres tener un aspecto diferente. Quieres que la gente te pregunte: “¿Qué has hecho? ¡Tienes muy buen aspecto!”. ¿Por qué debes sentirte alagado por este comentario? Esta pregunta significa que tienes mejor aspecto ahora. ¿Qué da a entender sobre tu aspecto anterior? En ocasiones puede ser peliagudo discernir si un fin es artha o ka̅ma. Por ejemplo, ¿Depilarse las cejas es artha o ka̅ma? Puedes decir que es artha. Sin embargo no lo haces con el propósito de buscar seguridad porque has de gastar dinero para poder tener las cejas depiladas. ¿Es Ka̅ma placer? Bueno, para la mayoría de las personas, gastar no es tan placentero. Y cuando alguien te arranca los pelos, es más bien un dolor que un placer. Aunque puede existir un placer diferido cuando alguien te dice “¡Estás tan bien! ¿Qué has hecho?” Por supuesto que no les dices “Me he desecho de las pelos que Dios me dio”. Así que, las búsqueda del placer en esa búsqueda es el objetivo fundamental.

Y desde luego, la multimillonaria industria del entretenimiento es una industria puramente de ka̅ma (placer). Como lo es también el sector de los viajes vacacionales. En consecuencia, ka̅ma no es una búsqueda insignificante en la vida. La búsqueda de ambas, de artha y ka̅ma, es algo frecuente y común en todos los seres humanos. Asimismo, es el fundamento de estar viajando y saltando de una cultura a otra. Este trasiego o ir y venir entre culturas se da cuando las personas de una cultura exploran otra diferente. Van de una a la otra; Cambian de cultura; Cruzan océanos; Cambian de países. Incluso mediante la exploración espacial viajan a planetas. Todas las exploraciones de artha y ka̅ma proporcionan algo de satisfacción.

La tercera búsqueda es dharma, lo correcto e incorrecto. Es una búsqueda muy importante.

Se considera la tercera búsqueda humana cuando se describen estos fines del ser humano. Sin embargo, muchas personas ponen dharma primero. Debido a que Dharma está dirigido al crecimiento de uno mismo debe ser un valor. Colocarlo en primer puesto es sólo intencionado. Has de descubrir el valor de dharma y mediante la iniciativa propia colocarlo en primer lugar. Dharma es necesario puesto que el ser humano no está completamente programado en su conducta. Está dotado de elección. Tiene elección en casi todo.

Por ejemplo, en lo que respecta a la comida, existe elección sobre qué, cuándo, cómo y dónde comer. En materia de vestuario y peinado, existe elección. Hay elección en la manera de hablar. Se puede hablar de forma agradable y desagradable. Puedes gritar, chillar o se puede no hablar en absoluto. El modo de responder en una situación es una cuestión de elección. A pesar de que, a veces, parece que no existe una opción, por lo general, si que la hay. Y con algo de ayuda, se es capaz de entrenar esta elección. Si piensas que no tienes poder de elegir necesitas pedir ayuda y así serás capaz de elegir. Valga un ejemplo, uno de los primeros pasos para que un alcohólico recobre su poder de elección está en aceptar que no tiene control alguno sobre el alcohol. De este modo, él puede buscar alguna ayuda. Con esa ayuda, puede comenzar a descubrir un determinado grado de elección con respecto a la bebida. Puede ser sorprendente ver las opciones que se tienen.

En la interacción con otros, debes poseer un criterio para la elección de la acción o respuesta. Una elección puede ser correcta y puede ser apropiada. Una elección puede ser incorrecta e inapropiada. Lo que es apropiado es correcto, pero lo que es correcto no tiene porque ser apropiado. Así, podemos decir que lo que es apropiado no tiene porque ser correcto o incorrecto en un sentido absoluto. Solo en el contexto de una cultura concreta ese comportamiento es adecuado o inadecuado. Las diferentes culturas poseen distintas formas de expresión cultural. Hay costumbres y hábitos sociales. Hay costumbres como las buenas maneras al comer. Todas estas costumbres y hábitos de las personas que viven en una determinada cultura son adecuados en su sistema, en su propia cultura. Y cuando viajo o visito una cultura, intento ver qué es lo apropiado de manera que no moleste a las personas que están ahí. Si bien es cierto que comer a tu manera no es una cuestión de corrección o incorrección, puede ser apropiado o inapropiado dentro de un contexto cultural particular. Y si molesta a un grupo de personas, podemos decir que es incorrecto. Así, al fin de cuentas, la corrección en los modales está conectado con lo que es correcto e incorrecto. De este modo, debo aprender que es apropiado e inapropiado en una situación determinada. Lo correcto e incorrecto ya lo conozco bastante bien. No hay ninguna confusión si hacer daño a otra persona es correcto o incorrecto. Puesto que yo no quiero ser dañado, se que tampoco nadie más quiere ser dañado.

Lo que es correcto e incorrecto está claro para mí. Se con certeza que no quiero ser engañado por nadie y que nadie quiere ser engañado por mí. Lo que podría no estar muy claro es cuanto pierdo si voy en contra del dharma. Aquí es cuando el dharma, lo correcto e incorrecto, entra en consideración. Puedo ir en contra del dharma para obtener algo, como el dinero, el cual espero que me dé seguridad, prestigio, etc. Para hacer esto, debo calcular que obtener ese algo extra vale más que el valor del dharma. Habré sopesado el valor del dharma con el de adharma y si elijo el adharma, podemos decir que no he asimilado por completo la valoración y el significado de los valores.

Todos conocen los valores, sin embargo, no todos entienden y asimilan la valía de esos valores. Todas las religiones hablan acerca de valores, como la ética de no hacer daño, etcétera. Nos instruyen en lo que deberíamos hacer y lo que no. Sin embargo, ya somos conscientes de estas listas de obligaciones y de prohibiciones. Sin embargo, las religiones no discuten la razón por la cual un valor se considera valioso —el porqué un valor es un valor—.Esto es así porque no han examinado esa pregunta. Sin embargo, puede que sea esta la pregunta más esencial. Solo mediante el entendimiento de porqué un valor es valioso para mí puedo vivir conforme al dharma.

Que pueda vivir conforme al dharma sólo es posible cuando entiendo porqué un valor tiene valor. Sé que he asimilado los valores si puedo entender la magnitud de la perdida personal que subyace a la vulneración de la estructura de valores. Es decir, cualquier ventaja que gano infringiendo mi estructura de valores es menos considerada que la estructura de valores en sí misma. Si esto está claro, no correré en busca de las cosas que infringen mis valores.

Esta clase de madurez es necesaria; Es puramente cognitiva y una cuestión de entendimiento. Mi fracaso de no estar a la altura de mi estructura de valores no tiene nada que ver con una falta de instrucción sobre lo que se debe y no se debe hacer. No necesito ningún mecanismo externo para controlar una tendencia en contra del dharma. Mi propio conocimiento es el mayor agente controlador, el mayor poder de control. Aún cuando las tendencias a ir en contra del dharma pueden estar presentes, podemos inhabilitarlas y hacerlas inservibles. Por ejemplo, puedes disfrutar de un gran dominio cuando te paseas en un centro comercial. Un centro comercial es frecuentemente un lugar que te convierte en un individuo desvalido, un debilucho ante tantas cosas atractivas que te llaman: “¡Ven aquí, cógeme, cómprame!”. Y sigues, cogiendo esto y lo otro. Sin embargo, puedes simplemente decir” No.” Eso es poder —tu poder—. Esa es una capacidad que tienes. Si puedes disfrutar de una facultad parecida cuandoquiera que sientas una tendencia a buscar atajos, a comprometer tu estructura de valores, entonces en esa área existe crecimiento y madurez. Esa es una vida adecuada; Eso es dharma. Así, puedes seguir desarrollándote. ¿Hasta donde puedes madurar? Cuando todo lo que te gusta hacer coincide con lo que es correcto y todo lo que no quieres hacer coincide con lo que es incorrecto, entonces no puedes madurar más.

De ese modo, todo lo que te gusta es exactamente lo que debes hacer. Lo que no quieres hacer es lo que no debes hacer. El dharma —lo correcto— se ha convertido en tu raga —lo que te gusta hacer—. El adharma —lo incorrecto— se ha convertido en tu dvesa  —lo que te desagrada—. Entonces puedes vivir una vida sin conflicto. Y eso no es precisamente fácil, porque a menudo las cosas no se corresponden de esa manera. Se requiere vivir una vida deliberada y ser capaz de establecer límites. Ser capaz de hacerlo puede ser una cosa muy difícil. Mientras tanto, hay crecimiento. Y siempre hay cabida para el crecimiento. Se puede mantener el crecimiento en esta área sin ser crítico hacia otros. De ese modo, en tus búsquedas de artha y ka̅ma, persigue el dharma y evita el adharma. De esto es lo que trata el crecimiento humano. Es por ello que primero colocamos el dharma en las búsquedas humanas.

Dharma, artha y ka̅ma son búsquedas humanas. Sin embargo, ¿son suficientes? Las personas que piensan que el dharma es suficiente no entienden que ser una persona dharmika no es un gran logro. Es tan sólo lo que se espera de ti como ser humano. Podía ser considerado como un comportamiento santo ya muchas personas no alcanzan ese tipo de crecimiento. Si dharma es simplemente lo que se espera de ti, ¿Por qué lo tenemos en cuenta como un valor? Es un valor porque depende de tu iniciativa. En ese sentido es un puruṣa̅rtha, un fin a ser logrado. Dharma, artha y ka̅ma son logros en el sentido de que son buscados y logrados debido a tu iniciativa. Sin embargo, ninguna de los puruṣa̅rthas, incluyendo el dharma son fines en sí mismos. Se busca el dharma sólo para convertirse en un ser humano maduro; te permite crecer como persona. Y la madurez que has conseguido tiene un propósito. La persona consciente de sí misma, al hacerse un adulto maduro, ha de descubrir algo. ¿Qué es ese algo hacia lo que él se dirige?

Ese fin que estamos buscando se llama mokṣa: la libertad del sentido de inseguridad, de ser poca cosa, de insignificancia, de imperfección, de infelicidad. El sentido de ser un mortal, de ser alguien que está sujeto a la enfermedad, de estar perseguido por el mundo —ese sentido ha de desaparecer—. Hasta que desaparecezca, nadie va a estar satisfecho con artha, ka̅ma o dharma. Se debe discernir entre estos fines relativos y el fin primordial que realmente se está buscando —ser libre de la noción de ser limitado—. Las búsquedas de dharma, artha y ka̅ma están, fundamentalmente, basadas en el sentido de que “soy inseguro; soy infeliz; soy un mortal, debo llegar a ser alguien”. Siendo una persona limitada, debo satisfacer ese impluso de llegar a ser más grande de lo que me considero que soy ahora. ¿Cómo puede cumplirse ese impulso? Parece que mediante más artha, ka̅ma y dharma.

Debo discernir que simplemente por añadir más artha, ka̅ma y dharma no se va a modificar mi sentido básico de limitación. Un ejemplo de los textos de Vedanta ilustra esta idea. A una escoba, le atas un elegante cordón de seda, luego la añades una brillante cadena de plata, y después una cadena de oro. Por último, decoras la escoba con un deslumbrante collar de diamantes. Una vez que has terminado, puedes admirar todas las florituras decorativas. ¿Qué es lo permanece al fin y al cabo? Una escoba. Por mucho que sea una escoba decorada y enjoyada, sigue siendo una escoba.

No tengo viveka (discernimiento) a no ser que vea este ejemplo como una descripción intima de mi experiencia,. Cuando tengo viveka, Entiendo que aún con todos mis logros, éstos me dejan bloqueado y desorientado. Debo ser capaz de ver más allá de todos estos fines relativos el fin primordial que busco, que es la libertad de todas mis limitaciones. Ese fin se llama mokṣa. Como ya soy un ser libre y completo, no necesito llegar a ser libre o completo. Ya soy pleno —de hecho, soy la totalidad—. Las Upaniṣads revelan una ecuación. “Tat tvam asi” – tu eres la totalidad. Así, mokṣa no es liberarse de la atadura sino liberarse de mi noción de atadura.

Cuando se discierne esto, aunque permanezcan los otros fines, éstos se subordinan al fin principal. No necesitamos eliminar todos los fines relativos que forman parte de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, debemos entender el fin primordial de la vida misma. Puedo tener dharma, artha y ka̅ma y mantener el fin, mokṣa, siempre presente. Lo mantengo como el valor fundamental, el objetivo fundamental. ¿Cómo busco otros fines relativos y necesarios para la vida, como la seguridad, etcétera, mientras nunca pierdo de vista mokṣa como el fin? Es como dibujar una línea en papel y sin tocarla, hacerla más corta. ¿Cómo lo haces? Dibujas una línea más larga al lado de la otra. Cuando conoces el fin primordial a ser logrado, te haces mas objetivo respecto a todos los otros fines. Si mokṣa no es tu objetivo fundamental, serás subjetivo hacia los otros fines. Si el fin principal se pasa por alto, otras cosas se hacen importantes. En tal caso, la vida será desgraciada puesto que las otras cosas no pueden darte lo que de verdad quieres. Tendrás la impresión de aquellos que dicen: “he hecho tanto, sin embargo, nada se ha conseguido”. Y esa impresión nunca desaparecerá. Pero si el fin primordial está presente, no tendrás śobhana-adhya̅sa con referencia a artha y ka̅ma.

Y será más fácil vivir una vida dharmica cuando mokṣa es la prioridad. Así, toda tu vida se convierte en karma-yoga porque se discierne el objetivo. Te das cuenta que mokṣa no es una opción porque es lo que realmente estás buscando.

Por Swami Dayananda Saraswati.
Traducido por  Oscar Montero.
Fragmento de una conferencia en Arsha Vidya-Gurukulam

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